domingo, 6 de febrero de 2011

Declararse ateo, una odisea en la tierra.

El clericalismo, entendido como la influencia de lo religioso en la sociedad nos afecta hasta en el diccionario y las definiciones. En cuento me manifiesto como ateo, inmediatamente hay una reacción que varia entre dos opciones.

La primera, es la sentir miradas de un paternalismo casi insultante y recibir las explicaciones de que nadie es ateo, en todo caso agnóstico, por que nadie puede demostrar la no existencia de dioses y seres sobrenaturales.

La segunda opción, es mas común, me preguntan por que niego la existencia de dioses y seres sobrenaturales.

Simbolo Ateo


Como ateo, ni niego ni afirmo la existencia de dioses, es algo que no esta en mis pensamientos, simplemente, como lo indica la etimología del termino, soy un hombre sin dios (ateo del griego αθεος -atheós- literalmente sin dios). No tengo dioses, esto no quiere decir que niegue su existencia o no, simplemente es algo que no creo que exista, ni me sirve para mi vida.

No es que crea en la inexistencia de dioses ni los niego. Simplemente es que creo en la no existencia de dioses, quizás con aproximación filosófica a Kant en su Crítica de la Razón Pura donde niega que la categoría de existencia se pueda aplicar a seres o entes ajenos a la experiencia.

Lo sorprendente de declararse ateo y a la vez divertido, es ver el escándalo que suele provocar dicha manifestación y mas aun si me reafirmo en el ateísmo alejándome de la posición agnóstica socialmente mas aceptada. Escándalo que lleva al debate teológico demostrativo de dios en mis interlocutores que, salvo honrosas excepciones acaba en posiciones intransigentes.

Curiosamente seria mas admitido socialmente declarándome de cualquier confesión religiosa, que declarándome ateo. Curiosamente, me he declarado en ocasiones fiel de una religión que invento para el debate ocasional y mis interlocutores se muestran cercanos y con ganas de conocer mis preceptos, lo que no admiten es el ateísmo.

Me piden que demuestre la no existencia de dios, cuando el onus probandi debe recaer en quien rompe la normalidad, para mi la normalidad es la no existencia de dioses ni seres mitológicos, sin embargo la cosa se complica por lo habitual de la creencia que la lleva a un estatus admitido. ¿quien tiene la carga de la prueba, quien afirma una existencia o quienes son mayoría en unas creencias?. Desde la razón, la carga de la prueba esta en el creyente, desde lo habitual de la sociedad, la anormalidad esta en el ateísmo y recae en el ateo: El ateo busca el principio lógico y el creyente el principio ontológico de la carga de la prueba.

La única forma de convivencia es el laicismo.

2 comentarios:

  1. El Ateísmo es totalmente respetable, el Ateísmo militante o anti-teísmo no lo comparto, yo como agnóstico, estoy a favor de la libertad de cada uno tener creencias o no creencias pero nunca imponer, el religioso fanático es intolerante, y el ateo militante en muchas ocasiones no intolerante pero si burlón con términos spaguetti volador, unicornio rosa invisible, etc..el Laicismo es la única forma de convivencia y respeto entre todos, tenemos que aceptar que hay gente que tiene fe, se necesita a dios ,por otro lado es cierto que no todos sienten la necesidad absoluta de creer en un dios. Pero estoy en contra de las instituciones religiosas, de sus impuestos, etc.. el Laicismo es necesario.

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  2. Atheist Attention Whore.

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